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Lola ya Bonobo: El Paraíso de los Bonobos
¡Bienvenido a Lola Ya Bonobo! En Lingala, el idioma local, ‘lola’ significa el cielo, el paraíso, un sitio sagrado donde nunca más habrá miedo, ni hambre, ni sed. Lola ya Bonobo es ‘el paraíso de los bonobos’.
Claudine André
Claudine André, fundadora de Lola Ya Bonobo
Nada había preparado a Claudine para su papel de protectora de los bonobos. ‘Mi primera escuela fue la selva’ cuenta ella. ‘Siendo niña, llegué al Congo en las maletas de mi padre, que era veterinario. Él me dio la oportunidad de descubrir la harmonía con la naturaleza, el equilibrio entre la tierra, el ser humano y los animales.’
¿Las grandes pasiones de Claudine? Los volcanes y el arte africano.... Y más tarde su marido, Victor! Siempre en la búsqueda de objetos raros, ella tuvo primero una tienda de lujo además de ocuparse de sus 5 hijos. Pero llegó la guerra civil y los pillajes que devastaron el país a finales de los años 90. En plena tormenta, Claudine escapó por muy poco de las balas de los contendientes.
En el año 1993, un bebé bonobo transformó la vida de Claudine para siempre: Mikeno se encontraba en el zoo de Kinshasa, donde ella trabajaba como voluntaria. La dirección del zoo previene a Claudine: tiene pocas posibilidades de sobrevivir. Pero Claudine coge el desafío y se decide a salvarle. Así entró en una aventura que ya no paró.
Después de Mikeno, otros le siguieron, cada vez más numerosos. En el año 1998 el “Santuario-Guardería" fue creado en el campus de la Escuela Norteamericana de Kinshasa (TASOK), donde permaneció durante los 4 años de guerra. En el año 2002, con 20 bonobos a su cargo, Claudine consigue 35 hectáreas de selva en los alrededores de Kinshasa: así nace Lola ya Bonobo.
Rodeado de un equipo formidable, Claudine ve cómo su influencia y reputación se extiende, a través del santuario, por todo el Congo. Trabaja incansablemente en la educación de la población congoleña para hacerle descubrir, querer y respetar a los bonobos, este patrimonio único en la RDC, tan cercanos a los seres humanos y tan precioso, y hacerles darse cuenta de la crueldad de la caza y los riesgos sanitarios del consumo de carne de la selva.
La reputación de Claudine no solamente se quedó dentro de las fronteras del país. En el año 2006 recibió el Premio Prince Laurent para el Medio ambiente de Bélgica y la Orden Nacional del Mérito de Francia. Incansable, da conferencias por todo el mundo para hacer conocer el BONOBO y alertar a la opinión pública para su protección antes de que sea demasiado tarde.
¿Por qué un santuario?
La venta y la tenencia de bonobos son ilegales. Sin un santuario donde recoger los bebés bonobos -convertidos en huérfanos cuando sus mamás son asesinadas por su carne, y confiscados por inspectores del medio ambiente cuando los cazadores furtivos intentan venderlos como animales de compañía- sería imposible hacer respetar esta ley.
Los santuarios realizan también una labor pedagógica en las poblaciones locales, sobre todo en las poblaciones urbanas, principales consumidoras de la carne de selva. Si los santuarios pueden facilitar que las poblaciones locales conozcan mejor a los bonobos -hacer que los aprecien como los animales especiales y maravillosos que son- quizás la demanda de carne de la selva se reducirá.
Un extracto de la presentación de Claudine André en la conferencia sobre los Grandes Simios en Malasia, 1998
“Durante mis años como voluntaria en el Jardín Zoológico de Kinshasa, me ha impresionado el impacto formidable que los animales tienen sobre los niños y su entorno. Su curiosidad, su deseo de aprender, me han convencido que el contacto directo con los animales es la mejor solución. La mayoría de la gente urbana de mi país, la República Democrática de Congo, no tiene el dinero para ir a visitar a los animales protegidos en los grandes parques nacionales. Sin los zoos y los santuarios, los congoleños nunca tendrían la oportunidad de ver los animales que habitan su propio país. (...) En un santuario, los bebés que han sido arrancados de sus madres y que estaban condenados a una vida huérfana, pueden ayudar a la educación de los visitantes que passan por allí y mantener la esperanza de preservar los bonobos salvajes de nuestro país.”
Claudine André
¿Qué pasa cuando los bonobos llegan a nuestro santuario?
La mayoría de nuestros inquilinos son traídos por el Ministerio del Medio Ambiente congoleño después de haber sido recuperados de los traficantes o bien ofrecidos voluntariamente por sus supuestos “propietarios” después de que hayan sido informados que el comercio y la tenencia de bonobos es ilegal.
Cuidar de un bebé bonobo vivo es un desafío ¡Cuidar de toda un guardería en buena salud es un milagro!
La rehabilitación de los pequeños huérfanos, después de su llegada al santuario, empieza con una revisión médica completa. Los bebés llegan generalmente en muy mal estado, malnutridos, agotados por su viaje largo desde la selva, frecuentemente mutilados para prácticas y pociones mágicas. Los bonobos son extremadamente frágiles y su supervivencia depiende de un tratamiento riguroso y rápido de sus enfermedades, ¡reales o sospechadas! Además de un coordinador científico del santuario, contamos con una infermera y dos veterinarios a jornada completa.
El cuidado psicológico de los bebés huérfanos también es clave: ¡todos los tratamientos del mundo no podrán salvar un bebé bonobo si él o ella pierde las ganas de vivir! Los bonobos que llegan se encuentran frecuentemente muy traumatizados y hemos perdido a más que un huérfano a causa de un estrés irrecuperable. Para combatir este estrés, los bebés son confiados inmediatemente a una mamá (humana) de substitución, quien le da todo su amor y apoyo que necesitan para sobrevivir. Lola ya Bonobo emplea a cuatro mamás de substitución para encargarse de los numerosos bebés de la guardería.
A la edad de 5 o 6 años, si los jovenes están en buena condición fisica y con confianza, les introducimos en un grupo de adolescentes y adultos.
La alimentación de los bonobos
En Lola ya Bonobo, la dieta de llos bonobos está compuesta principalmente de frutas y verduras, con suplementos de proteínas en leche, soja, yogurt y huevos duros. Este régimen reemplaza las plantas ricas en proteínas de las que se nutren los bonobos libres en la selva primaria del cuenca de Congo. Los pequeños tienen una dieta especial con suplementos de leche y frutas. También les dan complementos alimentarios a las hembras embarazadas o lactantes, o a los enfermos.
Cada bonobo come unos 6,5 kilos de fruta y verdura diaria. Dependiendo de las variaciones de temporada, el menú diario de un bonobo está compuesto más o menos de:
• 1 kg de azúcar de caña
• 10 plátanos
• 1 botella pequeña de leche (de vaca o soja)
• 2 kg de verduras (col, hojas de boniato, pepino, maíz, etc.)
• 1 kg de papaya
• 1 kg de otras frutas de temporada
• 200 g de cacahuetes
Alimentar a un bonobo cuesta unos 60 euros al mes. Compramos aproximadamente 10 toneladas de frutas y verduras cada mes a los campesinos de los pueblos de alrededor del santuario. Esto representa una fuente de ingresos estable e importante para los poblaciones marginadas. Así también se asegura una alimentación fresca y de calidad para los bonobos del santuario.
Los bonobos de Lola
La guardería - enero 2009
Incluso si la guardería ha conocido un número mayor de huérfanos, los 7 bonobos no paran ni un segundo. Es una guardería muy femenina, muy agitada: “Provocan el desorden y se ríen de todo”. A decir de las mamás, la que ha dado el ejemplo para sembrar el desorden ha sido Vanga (que en noviembre pasado se fue con los mayores): “echaba agua sobre los visitantes, mordía y golpeaba a todo el mundo”. Con el don de la imitación bien afinado, Sake ha tomado el relevo: “todo lo que Vanga hacía, Sake lo hace también”. Y Eleke sigue a Sake a grandes pasos. Katako, con la mirada en el cielo, parece pensar otra cosa. Waka observa atentamente las travesuras de su compañera mayor, Masasi muerde sin que lo parezca. Las dos más jóvenes, Lokuru y Sandoa, siempre piden mimos pero ya manifiestan una cierta agilidad y viveza.
Las cuatro mamás (humanas) de substitución que se ocupan de los bebés son: Mamá Henriette, Mamá Espérance, Mamá Micheline y Mamá Yvonne.
Los mayores
ILos bonobos adolescentes y adultos son organizados en tres grupos en función de sus afinidades y de sus dinámicas sociales cambiantes. Cada grupo se distribuye en un de los cercados de LOLA YA BONOBO, que cuentan con grandes espacios con árboles, con zonas de comida, sus refugios de noche y su zona de aislamiento para los cuidados médicos.
Los grupos de bonobos han sido reorganizados recientemente para acostumbrar a una veintena de bonobos que será reintroducida en la selva primaria de la cuenca del Congo durante la próxima primavera (ver El Futuro). El cercado 2 reagrupará en adelante a los bonobos candidatos de reintroducción.
El equipo de Lola
Equipo médico – salud de los bonobos: Fanny MEHL, Anne-Marie NGALULA, Clémence KALEMEKO, Patrick MONGA
Cuidadores y asistentes de cuidadores: Stany MOKANDO, Jean Claude MZUMBI, Claude PALUKU, N'dombé LUVUALU, Amos KISUNGU, Kadogo MANZAMBI
Mamás de substitución (Guardería) : Henriette LUBONDO, Yvonne VELA, Micheline NZONZI, Espérance TSONA
Higiene y mantenimiento: Alain MITETI, Philippe KUNAKA, Didier MANZAMBI, Adolphe ZUKUKU, Makabi KINKANI, Pacha N’SIALA
Programa educativo: Pierrot MBONZO, Blaise MBUAKI, Benoit MULENGA, Bruce NGANGU
Administración y seguridad: Hélène NDONGO, Sylvie KWABA, Jean-Lambert BOEKE, Sadiko KASHI, Douglas IBANDA, Freddy MAVUSU, Jean MABESI, Jean MALONGA
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